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El 4x4

Los pensamientos del Tuareg

El Barcelona Dakar "con otra mirada"

 

No se como se llama, cuando lo vi por primera vez, al preguntarle por su nombre me dijo que no importaba, de todos modos no sabría lo que significaba,  y seguro que lo olvidaría a los pocos días, refiriéndome al final hacia su persona como “ el Tuareg” ,entonces ¿por que no llamarlo así desde el principio?.

 

Me pareció bien, no tenía el cuerpo para discusiónes filosóficas, y a fin de cuentas quien era yo para negarle aquella evidencia, que por otro lado decía mucho sobre su conocimiento de los mal llamados “Civilizados”.

 

Lo conocí después de una noche, en la más absoluta soledad, junto a aquél coloso del Dakar, que como un animal herido estaba al fondo de lo que tenía toda la apariencia de ser un crater provocado por una bomba de mucha potencia, y en cambio, era  fruto del simple aire, que cada día a eso de las cinco de la tarde, por efecto de las corrientes térmicas, se empeñaba en sacar toda la arena posible de aquel inmenso agujero. Estábamos en un  Erg del Sahara, no me pregunteis en que país, ¿que importa?, solo se que aquél era MI ERG, era MI PROBLEMA, y el era MI TUAREG.

 

Me dispuse a desayunar, para lo que recogí algunas de las raciones energéticas que todavía estaban “graciosamente distribuidas” en el interior de aquello, que aparentaba ser una tienda de campaña, a la que el viento del desierto cada noche se empeñaba en demostrarle que aquel no era su sitio.

 

Puse ante mí tres paquetes de raciones y otras tantas botellas de agua, e invité, con un ademán de mi mano derecha, a mi acompañante para que se sentara a compartir conmigo aquello que fuera apareciendo del fondo de las bolsas.

 

Lo hizo con aquella expresión en su cara, del que sabe que le estaba invitando a participar de todo lo que tenía, se sento frente a mi, y a pesar de mi insistencia en  que se fuera sirviendo el mismo, tuve que ir sacándole uno a uno aquellos paquetitos de colores que contenían lo que se supone debía mantenernos vivos ante un problema como aquel.

 

En silencio fuimos comiendo, un poco de mermelada, queso fundido, salchichón o algo que se la parecía, zumo.... en definitiva hoy no moririamos de hambre.

 

Mi cara no debía transmitir mucha alegría, ya que en un momento dado mi tuareg fijo sus ojos en los mios, y comenzo a decirme que no me entendía, le pregunté ¿por qué? Y me dijo.:

 

         -Vienes aquí, donde el desierto acaba con los débiles, con los inadaptados y logras sobrevivir, y no conformándote con eso, eres tan cabezota como para arrancar del erg esos engendros mecánicos que tu y tus amigos habeis traido hasta aquí en un intento de vencerle.

Se los arrebatas al mar de arena y los devuelves al lugar del que salieron, y mientras lo haces siento que disfrutas en la lucha por recuperarlos, pero al mismo tiempo cuando lo consigues, percibo en ti una tristeza que no alcanzo a entender.

 

         -Bueno es fácil de entender-le dije- una vez recuperados esos engendros, como tú los llamas, tendré que acompañarlos y vover a Europa.

 

         -Pero entonces tendrías que estar contento,¿no? Vuelves a tu país, a tu aldea, a ver a tu gente, sigo sin entenderlo.

 

         Me disponía a explicarle lo que sentía, cuando un ruido que me resultaba familiar se hacia cada vez más evidente, ¡¡ eran camiones!!, me levante a toda prisa, el me imito y dirijiendonos hacia la cresta de la duna le dije – si cuando llegue la noche estás por aquí, te lo explicaré- a lo que el asintio con un leve movimiento de su cabeza al tiempo que cubría parte de su cara con su cheche.....

 

Lo que ocurrio después de aquel primer encuentro, es el transcurrir de dos años en los que ya no nos hemos separado, pero eso será otra historia, ahora vayamos al presente.

 

 La verdad es que este año que yo me quedo “en puerto”, lo que menos me apetecía era ver como amigos y compañeros deambulaban enfrascados en sus problemas de última hora, ...que si pon una brida aquí, que si tengo que cambiar los neumáticos por capricho de un comisario, que si aún no he conseguido saber por que se me apaga el “trip”, en definitiva “la salsa del Dakar”, pero una llamada de mi amigo Josep alma mater de el4x4.com me puso en marcha, quería que aprovechando que este año no correría, siguiera la prueba y le enviara una crónica diaria de cómo transcurría la misma con especial atención de los pilotos españoles.

Bueno, no es mala idea, pensé, aunque no me apetecía hacerlo solo, así que le puse como condición dos cosas, una que llevaría conmigo a mi tuareg, y la otra es que mi tuareg quería transmitir sus impresiones personales sobre lo que cada día vería.             Advertí a Joseph que el tuareg no es precisamente “políticamente correcto” y  que el no sabe de hipocresías y de falsas modestias, Josep aceptó, ¡¡que no le pase nada!!.

   

Me ha costado mucho convencerle para que me acompañara, pero tanta fue mi insistencia y mi promesa de dejarle dar su opinión, que no le quedó otra alternativa, y ayer conseguí llevarlo hasta Barcelona  para  juntos ver el que para mí es el mayor espectáculo del mundo del motor.

 

Y mañana con vuestro permiso le pediré que os de su opinión.

 

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ADVENTURE TEAM
Antonio Gomez - 630 02 48 01
http://www.adventureteam4x4.com


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