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Mauritania 4x4 - Turismo Aventura

Mauritania. El país más exótico y menos visitado de África Oriental

Zona: 15 Abril de 2008
Dificultad: Jordi Serra

Mauritania es el país más exótico y menos visitado de África Oriental. Está situada en el extremo occidental del Sahara, donde las dunas llegan hasta el océano. Es posible disfrutar de su kilométricas playas vírgenes, paisajes austeros y mares de dunas, que serán nuestro refugio durante días de travesía.

Encrucijada de civilizaciones, se puede visitar una de las últimas zonas vírgenes del Sahara. Chinguiti, ciudad santa enterrada en la arena, las montañas del Ataró y el parque nacional Banco de Arguin. Donde los pescadores que viven en esta zona ofrecen excursiones por las islas cercanas, en sus rudimentarios veleros. Visitas interesantes como Terjit, una pequeña aldea con aguas termales que nacen al pie de las cordilleras. En el cañón de Amodjiar, se pueden apreciar grandes pinturas primitivas donde jirafas, elefantes y bailarines harán revivir el pasado. Pero sin duda, uno de los mayores alicientes de viajar por Mauritania, son los campamentos nómadas.

El encuentro será permanente, en todo el recorrido. La sociedad nómada está estructurada a partir de la jaima que, agrupada en grupos de 3 ó 4, constituyen un frig que se desplaza conjuntamente. Unas 80 jaimas componen un tribu, que están obedecen a un viejo blanco noble de origen árabe.

La capital

Nouakchott, la capital de Mauritania, fue fundada en 1957. Ha crecido espectacularmente y muestra el contraste de espectaculares todo terreno circulando por sus avenidas, que no se pueden librar de la arena del desierto que las cubre permanentemente. La rodean multitud de playas y un puerto pesquero, que merece ser visitado. Es todo un espectáculo ver el color de los cientos de barcas artesanales cuando regresan con su captura diaria. Está abarrotado de vendedores, comerciantes y espectadores.

Hacia el desierto

Partiendo de la costa, después haber recorrido 450 kms se llega a los primeros palmerales del Sahara. Donde se puede visitar Azogui, cuna de los Almorávides y el oasis de Terguitt. Que un paraíso verde, donde puedes remojarte en los pozos de aguas termales y descansar bajo la sombra de las palmeras. Se trata pues, de una oportunidad ideal para comenzar a experimentar el pausado ritmo de los pastores nómadas, disfrutar de largas charlas en compañía del inseparable té dulce, y dormir arropado por un cielo estrellado como pocos. En el recorrido hacia la cima de la meseta de Adrar se encuentra el desvío hasta las pinturas rupestres. Podrás contemplar elefantes, búfales y jirafas pintados con espectacular detalle. Se supone que en el inicio de la humanidad, esta zona fue un verde pastizal. Llegados a la meseta, te encuentras en el centro del país, zona de esplendor en el pasado gracias las rutas transaharianas que unían el Mediterráneo con el centro de África.

La ciudad de Chinguiti

Es de fácil acceso y está situada al lado de una extensa cordillera de dunas, llamadas ergs. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, conserva bibliotecas con valiosos libros. Hay que caminar entre las casas de piedra de su casco antiguo, entre las callejuelas de arena. Al atardecer, merece la pena visitas las huertas del los alrededores y contemplar la puesta de sol desde una duna del erg. A cuatro horas de conducción por las dunas está Wadan.

Sin duda la ciudad caravana más espectacular del Adrar. Amurallada, Patrimonio de la Humanidad, se encuentra sobre una plataforma de roca desde donde se disfrutan hermosas vistas del paisaje. Las callejuelas de su casco antiguo te lo pondrán difícil para no perderte. Una vez en este mar de arena, basta con coger el coche, o mejor un camello, y salir a conquistar tus sueños. El desierto está plagado de pozos de agua donde disfrutar observando a los pastores dando de beber a sus rebaños, otorgándole un toque de vida a este paisaje hostil. Si ves pozos, seguro que encontrarás los campamentos a una corta distancia. Haz como ellos y relájate a la sombra de las palmeras bebiendo té o zrig, leche de camella agria, o degustando distintas variedades de dátiles, su gran pasión. También puedes aventurarte más lejos y visitar el cráter de Guelber Richat, posiblemente provocado por la caída de un meteorito.

Recorriéndolo por tierra es casi inapreciable. Para hacerse una idea de la magnitud del cráter habría que sobrevolarlo a mucha altura.

El auténtico desierto

Un experiencia auténtica experiencia en el desierto, es acercarse al oasis de Tanuchert, a 40 km de Wadan. Es posible dormir en una jaima y acompañar a los pastores en sus actividades diarias. Para cuando hayas acabado con tu andanzas nómadas, lo más probable es que te apetezca un poco de la frescura de una brisa marina.

Tómatelo con calma, pues el camino más corto a la costa te llevará un largo día de coche, más otro medio día. En el camino podrás conocer las ruinas de Azugui, la antigua capital del Adrar, donde aún se veneran las tumbas de los guerreros almorávides del siglo XI, los mismos que regresaron tras arrasar el sur de España, vencer al rey Alfonso VI y ser repelidos por El Cid Campeador en las puertas de Valencia.

De retorno a la costa

Tras más de 500 km viajando fuera de pista, se llega a las desiertas playas del Océano. Desde aquí, un camino asfaltado en construcción que en el futuro unirá la ciudad de Casablanca con Dakar te llevará hasta la entrada del Parque Nacional de Arquin, que está a unos 200 km en dirección norte.

Cuando estés en la costa, espera la marea baja y aprovecha para conducir sobre la arena mojada al más auténtico estilo de los pilotos del París-Dakar.

De pesca

Nuamgar marca el comienzo del parque, hogar de los pescadores imraguen, una pequeña comunidad formada por unas 500 personas de raza negra que se dedican a la pesca. Los imraguen continúan practicando una manera de capturar el pescado muy antigua y espectacular, que cuenta con la ayuda de delfines que literalmente arreaban los cardúmenes de peces hasta la playa. Si tienes suerte, y les visitas entre septiembre y diciembre, podrás verles en acción.

El parque te agasajará con hermosas vistas, como la del cabo Timirist, y con espectaculares visitas a sus islas, donde acostumbran a anidar una asombrosa variedad de aves migratorias. Los 12.000 km2 que incluye el parque fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1989. Para visitar sus colonias de aves, lo mejor es esperar la marea alta y dejarse llevar por los expertos pescadores imraguen del pueblo de Luik en sus antiguos veleros. Para regresar a Nouachott podrás volver nuevamente por la playa, o por el camino asfaltado.

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