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Expediciones por el Tapón del Darien

La travesía de una de las zonas más inaccesibles del planeta

                                               
Inaugurada en el lejano 1923 con motivo de la V Conferencia Internacional de Estados Americanos, los medios de comunicación anunciaban a los cuatro vientos la apertura de la Panamericana, una larguísima cinta asfáltica que atravesaba 13 países, uniendo las ciudades de Prudhoe Bay en Alaska y Ushuaia en Argentina a través de más de 40.000 kilómetros.

Sin embargo, una pequeña franja de selva tropical de 87 kilómetros de ancho a caballo entre Panamá y Colombia, impedía que la ruta fuera una realidad. Todos los países, todo el público y toda la prensa allí congregada comenzó a preguntarse que era eso del Tapón del Darién.

Una selva hermética, barrancos, pantanos llenos de mosquitos, ríos que lo atraviesan, más unas condiciones de humedad, y calor extremo han conseguido que 70 años después, esa franja de apenas 87 kilómetros siga intacta.
                                              
Expedición Trans-Darien 1959-1960.
La primera travesía de la que se tienen constancia es del matrimonio panameño Amado Araúz y su esposa Reina Torres a bordo de un Land Rover serie II apodada “la cucaracha cariñosa” y acompañados por el ex SAS Richard E. Bevir de Reino Unido y el ingeniero australiano Terence John Whitfield en un Jeep CJ. El británico había escrito el año anterior a la Internacional Road Federation en Washington D.C. consultando la posibilidad de unir por carretera los Estados Unidos de América con el cono sur. La respuesta fue que la empresa era completamente imposible por un pequeño tramo inabordable entre Panamá y Colombia.
El proyecto se pensó como un golpe de efecto para el VIII Congreso Anual de la Carretera Panamericana, con la presentación de los dos vehículos que hubieran conseguido pasar el istmo por primera vez. Sí salía bien la financiación de la carretera podría hacerse realidad.
                                              
Dejaron la ciudad de Chepo en Panamá un 2 de febrero y alcanzaron Quibdó en Colombia el 17 de junio de 1960 a un promedio de 201 metros por hora durante 136 días. Recorrieron 500 kilómetros a través de la selva, cruzaron 180 ríos, algunos de ellos en improvisadas balsas de enormes troncos y llegaron a construir la friolera cifra de 125 puentes. En algunos tramos fueron ayudados por tribus indígenas, como los cunas, con apenas contacto con el hombre blanco, gracias a ellos aprendieron a buscar comida en la selva, ya que rápidamente se percataron de que les iba a llevar mucho más tiempo del previsto atravesar el Tapón. Las raciones del ejercito y la comida que llevaban dejaron paso a bananas, monos, iguanas y todo tipo de animal comestible. La expedición sufrió ataques de insectos, serpientes, arañas y escorpiones. Sufrieron de malaria y enfermaron de disentería, llegando extenuados a Colombia donde fueron recibidos con banda de música y pasacalles.
Eran los primeros.
                                               

Chevrolet Corvair 1961.
Dos años más tardes otro intento tuvo lugar pero esta vez con tres vehículos muy peculiares, ya que eran unos simples turismos GM Chevrolet Corvair con tracción trasera y sin apenas preparación. Eso sí, la expedición tenía el apoyo de un Bulldozer y varios vehículos de apoyo El grupo fue patrocinado por Dick Doane Chevrolet, un concesionario Chevrolet Chicago y la división Chevrolet de General Motors. Después de 109 días llegaron a la frontera de Colombia con los tres Corvairs y nada más alcanzar el mojón que señalaba el punto de entrada al país, abandonaron los coches y volvieron a Estados Unidos. (ver vídeo expedición aquí)
                                               
Pero el intento más serio y con mayor presupuesto comenzaba a fraguarse en Inglaterra. La marca británica Land Rover lanzaba al mercado un nuevo, radical y revolucionario concepto de todo terreno. El Range Rover, una berlina de lujo con tracción a las cuatro ruedas y equipada igual que los vehículos más lujosos de carretera. El modelos era todo lo contrario a la sobriedad de los Land Rover de siempre, pero había que demostrarle al publico que era capaz de desenvolverse en todo terreno igual de bien que su hermano de marca.
Y que mejor que una expedición que tuviera repercusión mundial.
                                              
Expedición Transamerica 1971.
La expedición comenzó el 3 de diciembre de 1971 en Anchorage Alaska y terminó el 10 de junio del 1972 en la punta más al sur de Tierra de Fuego, en el sur de América. Los dos Range Rovers fueron enviados a Alaska en un barco mercante a través de Groenlandia y al mando de la expedición, el Mayor John Blashford-Snell, un veterano con varias expediciones por África y Asia a sus espaldas y una celebridad en la isla.
El contingente inicial lo formaban 59 hombres y cinco mujeres, se unieron 40 soldados de Panamá y otros 30 de Colombia.
                                              
El itinerario previsto consistía en recorrer los 18.000 kilómetros que separan los dos extremos del continente teniendo previsto tres meses para cruzar sólo los 200 kilómetros del istmo del Darién.

La autopista de Alaska en Anchorage en el Yukon a través de Whitehorse y Dawson fue el escenario de uno de los primeros problemas que sufrieron.
La distancia media al día era de unos 500 kilómetros y las condiciones en las que se encontraban las carreteras con hielo y nieve dificultaban enormemente la visibilidad. Era pleno invierno y las pocas vías de comunicación abiertas estaban colapsadas por la nieve.
Nada más entrar en Canadá uno de los Range Rover colisionó al resbalar en el hielo, con un camión parado en el arcén. Pese a no tener heridos el coche sí sufrió daños importantes al doblar el chasis, por lo que tuvieron que remolcarlo y esperar durante unas semanas a recibir las piezas, mandadas desde Inglaterra. Finalmente el proveedor local Leyland, en esos tiempos encargados también de Land Rovers, se encargó de dejarlo a punto.
                                              
El 23 de diciembre llegaron a San Francisco y en Los Ángeles pasaron la Nochebuena. Cruzaron México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, celebrando a su paso reuniones de prensa y de demostración para personalidades. Había que vender el producto y qué mejor escaparate que de primera mano. Uno de ellos el General Somoza, que ordenó inmediatamente comprar varias unidades del nuevo Range Rover para él y su hermano. Finalmente llegaron a la ciudad de Panamá el 12 de Enero.

Los siguientes días la expedición la dedicó a realizar los últimos preparativos de su tramo más difícil, el cruce del Tapón del Darién. Ese año la temporada de lluvias había sido más larga de lo habitual durando cinco semanas más, por lo que la selva presentaba grandes áreas de grueso barro negro y pegajoso.
El 19 de enero, por fin, se internaron en la selva.
                                              
Con una precisión militar el grupo tenía una avanzadilla que iba recorriendo las zonas para indicar cual era el mejor paso. Los seguía un grupo de treinta caballos que llevaba el grueso de la carga y que con su paso abrían aun más la espesa vegetación. Seguidamente un grupo de zapadores del ejército acondicionaba el terreno para el paso de los vehículos. La expedición contaba incluso con varios ingenieros para la construcción de puentes metálicos, ya que los coches transportaban varias escaleras de aluminio para cruzar algunos obstáculos y que a la postre se mostraron sumamente eficaces. Esas mismas escaleras servían como soportes para unir los enormes flotadores que la expedición llevaba consigo y con los que lograron atravesar los ríos de mayor caudal.
                                               
El ritmo de avance era extremadamente lento, no excediendo algunos días de 1 kilómetro y los problemas se sucedían día tras día. Una noche la subida súbita del caudal del río donde estaban acampados se llevó uno de los vehículos quedando prácticamente sumergido en su totalidad y teniendo que ser rescatado con ayuda del otro.

Debido a la carga que los coches transportaban, uno de ellos comenzó a sufrir problemas en el eje trasero. El vehículo avanzaba con el diferencial central bloqueado y terminó eslingado al que le precedía, terminando los dos con los ejes traseros reventados.
                                              
La expedición mantenía un contacto permanente con dos bases americanas cercanas. Desde allí despegaban aviones Beaver que les lanzaban en paracaídas la gasolina y pertrechos que el grupo necesitaba.

Con los dos coches inservibles, el especialista de Land Rover en la expedición Gavon Thompson fue llevado fuera de la selva para ponerse en contacto con Solihull, en el Reino Unido, con el especialista en transmisiones Geoff Miller que rápidamente puso a dar vueltas, en la pista de pruebas de la marca, un Range Rover idéntico a los de la expedición, hasta que reventó el eje trasero.
Las conclusiones fueron que los coches tenían el centro de gravedad demasiado elevado y que junto a la considerable carga provocaba la fatiga de los ejes.

Geof Miller, junto a varios ejes y piezas de repuesto volaron al encuentro de la expedición pero como el problema de la carga seguía existiendo, encargaron la compra de otro vehículo para aliviar la carga de nuestros protagonistas.

El ejército de los Estados Unidos aceptó el reto y compró una Land Rover de ocasión en un concesionario panameño para que realizara labores de apoyo a los dos Range Rover y lo transportó hasta un claro en medio de la selva donde lo recogió el grueso de la expedición.
                                             
Con los tres coches preparados reanudaron la marcha, pero los problemas se sucedían. El Land Rover cayó despeñado por un barranco y tardaron varios días en recuperarlo, posteriormente llegaron al Atrato, el mayor río que tuvieron que atravesar, navegándolo a lo largo de 70 kilómetros montados en los flotadores que transportaban.
Pero cuando llevaban varios días de navegando, varias islas de espesa vegetación les bloqueo el paso dejándolos atrapados en las barcazas y teniendo que abrir paso con voladuras de dinamita.
                                              
El 9 de abril, al alcanzar el hito que señalaba la entrada a Colombia encontraron los restos de los Chevrolet Corvair abandonados en medio de la selva.
Finalmente, el 23 de ese mismo mes alcanzaron las pistas que enlazaban con la carretera Panamericana. Lo habían logrado, aunque todavía tenían que alcanzar el extremo sur del continente.

El concesionario British Leyland de Bogota no daba crédito a sus ojos cuando se le encargó que pusiera en orden de marcha los coches rápidamente y al precio que fuera.
                                              
Reanudaron la marcha el 13 de Mayo a un ritmo de casi 800 kilómetros diarios, alcanzando Ushuaia, la ciudad más al sur del continente y muy cerca del Cabo de Hornos, un 10 de junio.

La British Trans America Expedition había logrado su objetivo y pasaría a la historia como una de las expediciones más duras y más caras conocida pero aportaria a la marca un prestigio mundial.

                                               

EQUIPAMIENTO RANGE ROVER TRANS-AMERICA (Ver fotos detalles interior y exterior aquí)

1. Cabestrante Fayrai con una capacidad de arrastre de 1.360 kilogramos de peso.
2. Paragolpes delanteros a modo de defensa y reforzados.
3. Tanque adicional de combustible.
4. Extensión del tubo de escape.
5. Un juego de luces de largo alcance y otro juego de luces de niebla.
6. Juego de faros giratorios auxiliares.
7. Sistema de doble batería.
8. Alternador de gran resistencia.
9. Radiador sobredimensionado.
10. Cuatro enganches auxiliares para remolque.
11. Bocina adicional.
12. Neumáticos especializados Firestone Super All Traction
13. Paneles laterales desmontables.
14. Arco antivuelco.
15. Juego de neumáticos de repuesto sobre el techo.
16. Amortiguadores de alto rendimiento.
17. Paneles aislantes.
18. Baca africana de techo.
19. Plataforma de apoyo trasera.
20. Pequeña toma de corriente en la parte trasera del vehículo.
21. Panel térmico.
22. Equipamiento de limpieza para el panel térmico.
23. Material adicional que incluye un amperímetro y un medidor de presión y temperatura del aceite.
24. Luz auxiliar para la lectura de mapas.
25. Transmisor portátil de doble frecuencia.
26. Radio y cassete estéreo.
27. Asiento reclinable equipado con todos los arneses de seguridad.
28. Cajoneras interiores.
29. Bidón de agua adicional.
30. Pequeños compartimentos de almacenamiento divididos.
31. Faros auxiliares de inspección.
32. Maletín de herramientas de apoyo en carretera.
33. Botiquín de primeros auxilios.
34. Kit de herramientas que incluye un cable de acero con gancho para cabestrante, eslinga, una manta protectora, etc.
35. Cafetera.
                                               
Cronología Expediciones por Tapón de el Darién.
1959-1960. Land Rover y Jeep Cj5 (135 días)
1961. Chevrolet Corvair. (109 días)
1972. Range Rover y Land Rover. (100 días)
1978-1979. Utilizaron 5 Jeep CJ -7 Mark A. Smitch y su equipo (30 días, parte en barco a través del río Atrato).
1985-1987. Jeep CJ-5 Loren Upton y Patty Mercier (741 días realizando el trayecto enteramente por tierra)
                                                
Juan Pedro Ponce
Imágenes: Land Rover, Archivo, Land Rover Heritage,
 British Motor Industry Heritage Trust
www.range-rover-classic.com.
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