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Expedición Polar Amarok. Atrapados en la nieve

IV Parte. El avance se complica por las inclemencias meteorológicas

 
 
Dejamos a nuestros protagonistas en la pequeña población de Sasyrskogo, en plena peninsula de Yakutia, en el extremo oriental siberiano. La expedición Amarok se las prometía dulces, ya que sobre el papel la zona más difícil del viaje había pasado. Pero a 6.000 kilómetros del final, muchos percances tienen que superar para lograr el éxito. Uno de ellos la rotura de una de las orugas en uno de los dos  vehículos que les abría paso a través de la nieve virgen. Eso les obligó a dejarlo abandonado en medio de la estepa, cubierto con una gran lona y esperar que las condiciones meteorológicas mejoren y poder ir a su rescate. La exagerada nevada de los últimos días les ha complicado mucho el avance. Algunos días, a duras penas consiguen hacer 160 kilómetros y, en los peores tramos, los grandes neumáticos de 135 cm de diámetro se hunden por completo en la nieve. Parte del equipo camina delante de los Volkswagen Amarok con las palas quitando la nieve. Aún así el esfuerzo es grandisimo y se han visto obligados a seguir paleando durante la noche para recuperar el tiempo perdido. Los coches viajan en estas zonas eslingados unos con otros, escoltados por un vehículo polar de orugas y, en algunos casos, por motos de nieve, ayudandoles a buscar los mejores pasos. En momentos así el avance se mide en metros, no en kilómetros.
 
Lo peor llega el  pasado día 31 de marzo cuando en el estuario de la pequeña población de Ivashki, los vehículos quedan atrapados por completo con nieve muy blanda de seis metros de altura y se levanta una tormenta de nieve que los aisla por completo. Tres días después, tras un descomunal esfuerzo, los vehículos fueron liberados y comenzaron  a avanzar metro a metro por el sendero abierto en la nieve con las palas e incluso con las manos  de los miembros de la expedición.
 
La nieve que había caido era tal, que junto a cabañas a la entrada de la población, las ruedas de los coches estaban a la misma altura de los techos de las cabañas. Cada tres o cuatro días la expedición intenta alcanzar algún nucleo habitado para poder dormir bajo techo, comer bien y darse un ducha en condiciones, ya que el resto de días o están conduciendo o quitando nieve. También aprovechan para avituallarse en los supermercados locales y conseguir combustible. Fue en uno de estos pequeños supermercados donde el expedicionario aleman Reiner quiso comprar agua mineral embotellada  y la tienda no tenía ninguna, pero en su lugar le dieron a elegir entre 25 tipos diferentes de Vodkas entre las risas de su compañeros.  
 
La Expedición Polar Amarok está dedicada al espíritu de superación de las próximas Olimpiadas de Invierno de 2014 y, según sus protagonistas, no es sólo una demostración de las características técnicas del pick-up Volkswagen Amarok. Su propósito es llevar ese mismo espíritu a los rincones más remotos de Rusia y transmitir al mundo la diversidad cultural del país anfitrión de los XXII Juegos Olimpicos de Invierno de Sochi.  
 
Juan Pedro Ponce
Imágenes: Expedition Polar Amarok
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