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Prueba: Volkswagen Amarok Canyon

Edición especial del Pick-Up 4x4 de Volkswagen

 

Los Alpes franceses, todavía con muchísima nieve en sus cumbres, ha sido el escenario elegido por Volkswagen para la presentación de la serie especial Canyon del Amarok, coche que llegará a nuestro país en otoño.

Las series especiales cada vez son más habituales en vehículos 4x4, ya que dan una personalidad diferente a modelos ya conocidos con una pequeña serie de cambios estéticos interiores y exteriores. Volkswagen, que cuenta con varios de estos “modelos diferentes” en su gama, aplica el concepto ahora al Amarok. Lo que más llama la atención del Canyon es su llamativo color naranja cobrizo (aunque los extras de este modelo se pueden montar también para el resto de colores de la gama). Exteriormente cuenta también con faros traseros oscurecidos, cubrecarter delantero en el color de la carrocería, pasos de rueda de color negro y emblemas “Canyon” en las puertas y en el portón trasero. Además, las estriberas (de tubo en sección redonda), las barras antivuelco situadas sobre la caja y el paragolpes trasero están pintados en negro. Opcionalmente se pueden montar un soporte de techo en el mismo color de la carrocería y con cuatro faros (que pese a que los responsables de Volkswagen nos aseguraron que contaban con homologación europea, dudamos que se puedan homologar en España, por aquello de “Spain is different”) y diversas capotas. Los coches de la presentación llevaban una cubierta retráctil de la caja que nos pareció atractiva visualmente y muy práctica, ya que se abría como una persiana para acceder al interior de la caja. Esta cubierta iba pintada en negro, sumándose al estilo bicolor del Canyon. Las llantas son de 17” tipo “Roca” y los neumáticos unos AT en medidas 245/70R17.
 

 

En el interior encontramos un panel del tablero de instrumentos en color cromo mate y asientos de semicuero con un diseño bicolor, conjugando el “moonrock” con el antracita de los laterales. Las costuras decorativas de los asientos, del volante de cuero y del embellecedor de cuero de la palanca de cambios son del mismo color naranja que la carrocería, color que también se utiliza en los biseles redondos de las salidas de aire y en las bandas de los cinturones.

El acabado Canyon está disponible para todos los motores de la gama, un 2,0 TDI de 140 CV y un 2,0 TDI biturbo de 180 CV y 400 Nm. En ambos casos la caja de cambios es manual de seis velocidades, aunque el propulsor más potente puede ir también asociado a una caja automática de 8 velocidades, en cuyo caso el par máximo sube hasta los 420 Nm. Hay dos sistemas de tracción, ambos 4Motion, uno con tracción total permanente “automática” y otro con tracción total permanente conectable, que además cuenta con reductoras.
 
Durante la presentación del modelo, una gran fila de Amarok Canyon nos esperaban para conducirlos por una empinada y resbaladiza pista que subía hasta lo alto de una estación de esquí. Evidentemente, el Canyon no cambia nada su comportamiento con respecto a un Amarok “normal”, y como la versión con tracción total conectable y reductora ya la habíamos conducido con anterioridad, optamos por ponernos al volante de un tracción total permanente sin reductora y con el motor de 140 CV.
 
 
Volvimos a comprobar que el Amarok se comporta de maravilla. Es una pena que la legislación española penalice tanto este tipo de vehículos, porque van muy bien tanto en campo o carretera y representarían una opción más que interesante para los aficionados al TT que buscan un 4x4 de verdad. Pero claro, en España (que vuelve a ser Different) los pick-Up tienen que circular por autopistas a 90 km/h, como si fuesen un camión de 20 toneladas.

El Amarok Canyon se comporta muy bien en pistas y el sistema de tracción permitía avanzar al coche sin problemas por las zonas más embarradas del recorrido. Sólo le pudimos sacar un pero. La primera parte del recorrido discurría por una pista empinadísima y con piedras resbaladizas, por la que se ascendía sin problemas hasta que te encontrabas paseantes. Nos explicamos. Al tener que ir a muy baja velocidad para no molestar a las personas que iban a pie (una norma indispensable para rodar por pistas) al Amarok le costaba subir, aun con la primera engranada. Bastaba con llevar un poco de inercia, pero eso, como en este caso, no siempre es posible, por lo que si vamos a utilizar nuestro Amarok mucho en pistas, se hace imprescindible optar por la versión con tracción total conectable y reductora.

Lo que sí funcionaba muy bien es el sistema de control de descensos que montaba esta unidad sin reductoras, que se activa automáticamente al pulsar el botón “off road” que encontramos junto a la palanca de cambios. En la video prueba que realizamos al Ford Ranger (ver aquí), decíamos que puede parecer un poco ilógico montar un sistema de control de descensos en un coche equipado con unas buenas reductoras, como es el caso del Ford Ranger, pero en un vehículo como el Amarok sin cortas, este sistema es una ayuda más que interesante. Y lo decimos porque la última parte del recorrido tenía unas bajadas muy fuertes, con muchísimo barro. En estas circunstancias el control de descensos se muestra como un arma súper eficaz, ya que de otra forma la única marera de descender por ahí sería frenando mucho, con lo que eso implica en una superficie muy irregular, en bajada y con barro.

Todavía no hay precios para el Amarok Canyon, que llegarán en julio, momento en el que ya se podrán hacer pedidos para comprar las primeras unidades, que llegarán en otoño de este año.

Nacho Salvador
Imágenes: Volkswagen
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