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Rolls-Royce Cullinan, el SUV del Espíritu del Éxtasis

No podemos negar que los SUV están influenciando en todos los segmentos del mercado, sin importar lo más mínimo su categoría ni su precio. Han llegado a marcas insospechadas, tan insospechadas como Rolls-Royce.

Fabricante: Rolls-Royce

 
Estamos llegando a un punto en el que todo vale con tal de vender, no importa si se echan por tierra todos los valores habidos y por haber, hay que vender. Y si, cuando se monta un negocio la idea es vender, nadie monta una empresa para pasar el rato a no ser que sobre el dinero a espuertas. Pero siempre se han seguido unas pautas, unas normas enfocadas a ofrecer un producto determinado para una clientela determinada y el mercado del automóvil siempre ha sido uno donde más se ha cumplido esta máxima. Las marcas generalistas ofrecen coches para las masas, los premium para aquellos con poder adquisitivo algo más elevado, los deportivos son para los fanáticos, los todoterrenos y derivados para los que necesitan no tener límites en los desplazamientos y los fabricantes de alto lujo, para los más pudientes que no se ponen límites. Meroz ejemplo evidentemente, donde no se cuentan modelos de nicho ni ‘juguetes’ para adultos.
 
Ahora esto ya da igual. Porsche tiene un sedan y dos SUV, que además montan motores diesel. Maserati se ha unido también a la moda SUV y su modelo más vendido está equipado con motor diésel (el Ghibli), Aston Martin lleva desarrollando un SUV bastante tiempo, Bentley también ha puesto en el mercado un SUV y le ha equipado con un motor diésel y ahora le llega el turno a una firma que siempre se ha caracterizado por el clasicismo, el máximo lujo y por una serie de características que se han mantenido a lo largo de toda su historia hasta que BMW se hizo con su control. Hablamos de Rolls evidentemente, quienes están desarrollando un SUV que debería estar en dura pugna con Bentley y su Bentayga aunque su enfoque no es exactamente el mismo, como nunca lo han sido la gama de ambos fabricantes, exceptuando claro está, la época en la que fueron juntitos de la mano. Bueno, la verdad es que ni siquiera entonces.
 
Rolls-Royce siempre ha vivido de convencionalismos, de seguir usando algo que funciona aunque tenga décadas como aquel V8 que usó durante años del que se decía tenía ‘la potencia suficiente’. No había tecnología punta, todo era clasicismo y refinamiento al máximo con soluciones probadas hasta la saciedad. BMW cambio todo eso, llegó la evolución, la tecnología punta, la innovación en algunos apartados, pero manteniendo ese clasicismo. Incluso la imagen del coche, de líneas rectas, cuadradas totalmente y ‘pesado’ visualmente, intentan combinar clasicismo y modernidad. No es precisamente el coche más bonito del mundo precisamente para quien esto escribe y el SUV no viene a ayudar en ese aspecto.
 
 
Que Rolls-Royce lance un SUV dice mucho de cómo están las cosas. Una firma cuyos compradores buscan lo más exclusivo del mundo con ruedas tendrán un mazacote con ruedas de un tamaño descomunal para lucir en los pub de moda. Y esta es otra, ¿realmente hay demanda para un SUV de Rolls? La compañía del Espíritu del Éxtasis fabrica coches para ser conducidos, principalmente, por un chofer. Vale que el Wraith, el más bonito de toda la producción y el Dawn, el descapotable, están pensados para ser conducidos por sus dueños, pero el Phantom, el más representativo, lujoso y caro y el Ghost, de tamaño más contenido, están enfocados para que los dueños ocupen las plazas traseras. Algo menos en el Ghost. ¿De verdad hay quien quiere ser llevado en un SUV como este? ¿Habrá alguien que quiera un coche así firmado por Rolls?
 
Evidentemente se tornan preguntas un tanto estúpidas ya que si una firma como Rolls, con una producción limitadísima, se mete en un berenjenal así, es que hay demanda. Según dicen desde la marca, sus clientes piden un coche como este y el proyecto está en marcha, se presentará en dos años y hasta el momento, se han visto  varias mulas de pruebas, como un Phantom con suspensiones sobre elevadas y un horroroso alerón sobre la tapa del maletero e incluso unos bocetos donde aparecia algo similar aun shooting brake más que un SUV. Por supuesto no faltan las recreaciones digitales. De hecho, en Rolls se niegan a definir a su próximo modelo, un coche que está creando mucho revuelo, como SUV y su diseño distará mucho de ser un mero todocamino. Parece ser que estará más cerca de un crossover, una especie de Phantom con carrocería familiar cuyo aspecto es contundente, robusto y que además, contará con mayor distancia al suelo aunque realmente muy poca. Según parece, Andrew Boyle, gerente de comunicación de productos globales de la marca, comentó en la publicación Motoring:
 

‘Lo denominamos vehículo de carrocería elevada. No lo definimos como SUV porque no es un coche deportivo. Un buen número de marcas están entrando en este segmento del mercado con sus propias interpretaciones de lo que debería ser un SUV de lujo. En Rolls-Royce vamos a ofrecer algo muy diferente a lo que hay disponible hoy día.’
 
 
Que sea una especie de Phantom crossover no quiere decir que se base en ese modelo, para nada. El Rolls-Royce Cullinan, que será el nombre que reciba (y que comparte con el mayor diamante del mundo), estrenará una arquitectura totalmente diferente, una plataforma compuesta en su mayor parte de aluminio que además, será la base de futuros modelos salidos de GoodWood. Según Torsten Müller Ötvös, consejero delegado de Rolls-Royce:
 

‘El inicio de las pruebas tienen por objetivo garantizar que la nueva arquitectura se convierta en la alfombra voladora de Rolls-Royce en una gran variedad de superficies y resistente a las más complicadas condiciones climatológicas. No será un coche para hacer locuras off road, sino uno para poder ir a operar a los Alpes rodeado del máximo lujo y confort, sin sufrir por las condiciones meteorológicas.’


Compartirá muchas cosas con el Phantom, como la tecnología o incluso la mecánica que todavía está por confirmar, pero tendrá no solo esa plataforma nueva, sino todo un conjunto de suspensiones específico y será, además, uno de los sistemas más avanzados del mundo otorgando una comodidad nunca vista en un coche de esta categoría, que es lo que hacía referencia el señor Ötvös.
 
 
Esa nueva plataforma recibe el nombre de ‘Architecture of pure luxury’, toda una declaración de intenciones y una muestra más de la prepotencia de una marca como Rolls-Royce. Esta plataforma se está poniendo a prueba con la mula de desarrollo que veis en las fotos cedidas por la marca (arriba y la que encabeza el texto), con esta y con alguna que otra más lógicamente. Está sufriendo condiciones de frío extremo, calor, arenas, piedras… y pos supuesto, no faltan recorridos por los Emiratos Árabes que con toda seguridad, será el principal mercado para el SUV de Rolls. De hecho, según afirmó Adrian van Hooydonk, jefe de diseño de BMW, durante el Concurso de Elegancia de Villa d’Este, la idea del SUV proviene de los métodos de desplazamiento que empleaban los antiguos maharajás:

‘Cuando nació la marca, por lo general, los coches tenían una elevada altura al suelo, así como enormes ruedas y fueron utilizados por los maharajas para desplazamientos desde Europa al Lejano Oriente.’

Técnicamente no se sabe nada. Se habla del empleo del mismo motor V12 y 600 CV fabricado por BMW para el Phantom y que se tiene empleado fabricar unas 1.000 unidades anuales, pocas comparadas con cualquier fabricante generalista capaz de fabricar esos ejemplares en apenas un día, pero bastantes para un coche que se espera supere los 300.000 euros como precio ‘de entrada’.
 
Javi Martín