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Nissan Patrol 'Fanta Limón' vuelve tras 30 años en un museo

El Dakar, como una de las pruebas más complicadas y míticas del mundo, tiene sus leyendas, sus iconos, entre las que destaca el Nissan Patrol ‘fanta Limón’, una máquina de carreras fabricada en España y el primer diésel en terminar entre los 10 primeros


 
 

El Dakar, como muchos descubrimientos que han cambiado la historia y la forma de vida de las personas, tomó forma por casualidad. Thierry Sabine se perdió con su moto en el desierto de Libia durante el recorrido del Rallye de Abidjan-Niza llegando a estar bordeando la catástrofe, pero al llegar a Francia tras ser rescatado, en lugar de replantearse las cosas como habían hecho algunos tras un susto semejante, el sólo pensaba en lo fascinantes de los paisajes que había podido ver hasta llegar a la conclusión, que todo el mundo debería vivir lo mismo y disfrutarlo. Lo de disfrutarlo para muchos podría ser una paranoia, pero este fue la semilla de una de las competiciones más duras del mundo, pero también una de las pruebas que mayor pasión recibe por parte de aficionados y sobre todo, participantes, que en ocasiones empeñan todo lo que tienen para competir en un recorrido que no perdona.

 

La primera prueba del Dakar se celebró en diciembre de 1978 bajo el lema ‘un desafío para aquellos que parten. Un sueño para quienes se quedan’. Era una locura, Sabine quería que se celebrará sin apenas organización, tal y como lo vivió en sus carnes al perderse (y casi morir) y sin necesidad de que fueran o no profesionales. Pero como ocurre en ocasiones, el éxito es tremendo y poco a poco, año tras año, fue tomando un cariz donde todo se fue cuidando al detalle, con una organización meticulosa, asistencia médica, difusión en los medios y lógicamente, terminó con la llegada oficial de los fabricantes que hicieron del Dakar una de las pruebas más famosas y mediáticas del mundo. Es el rallye más famoso de cuantos hay.


Competir en el Dakar no es fácil a día de hoy y todavía menos en sus inicios, pero cuando llegaron los fabricantes con sus máquinas oficiales las cosas cambiaron mucho, algunas cosas se hicieron más fáciles pero se complicaron otras y mucho, dando pie a que surgieran las leyendas, tanto pilotos como máquinas. En ocasiones ni siquiera necesitas ganar para colocarte como un icono en la historia de la competición, como el caso que nos ocupa, el Nissan Patrol ‘Fanta Limón’, un vehículo que quedó noveno en la general, pero primero entre los vehículos animados con motor diésel. Además, ese noveno puesto era la primera vez que un motor diésel terminaba entre los diez primeros. Curiosamente, los mejores coches que compiten ahora en el Dakar están equipados con mecánicas diésel aunque los dirigentes ya tienen a estas mecánicas en el punto de mira. Y no precisamente los responsables del Dakar…
 
 

El Nissan Patrol fue y todavía es, un todoterreno muy popular en España, aunque aquí llegó la tercera generación, la ‘Serie 160’ presentada en 1980 y fabricada en la Zona Franca de Barcelona desde 1983, tres años después de que Nissan se hiciera con una participación en la empresa española Motor Ibérica. El primer Patrol que se fabricó en Barcelona estaba equipado con un motor diésel de cuatro cilindros atmosférico con 2.800 centímetros cúbicos y 70 CV, chasis de largueros y travesaños, eje rígidos, ballestas, reductora y diferencial trasero autoblocante. Un auténtico todoterreno muy alejado tanto por capacidades off road como por robustez, de los ‘todoterrenos’ actuales. Además, si lo comparamos nuevamente con los actuales, sus acabados y hasta su diseño puede parecer espartano y poco cuidado, pero por aquel entonces tenía un equipamiento realmente bueno, con unos acabados robustos que fueron uno de los motivos de su éxito.

 

Fue precisamente aquí, en España, donde se gestó el Nissan Patrol ‘Fanta Limón’, fue el equipo del NTCE (el Centro Técnico Europeo de Nissan, por sus siglas en inglés) en Barcelona. El objetivo era participar en el París-Dakar, pero también participó en otra serie de pruebas en la categoría diésel con tres victorias en 1986. En cuanto al patrocinio de Fanta, tan característica, se consiguió a través de conexiones de Nissan España con Coca Cola, quienes buscaban explotar la publicidad global generada por el París-Dakar y les salió a la perfección viendo el éxito obtenido. Incluso ahora esta rentando la publicidad de un coche con 30 años, pues conocemos el coche como el ‘Nissan Patrol Fanta Limón’.


Pero no penseis que fue fácil. El 1 de enero de 1987, entre los 312 inscritos estaban dos unidades de Nissan Patrol decoradas con la publicidad de Fanta Limón, una con el número 211 con Miguel Prieto y Ramón Termens como piloto y copiloto respectivamente y el 212, comandado por los hermanos Jorge y Hansi Babler. Ya en la segunda etapa se vieron con problemas cuando el camión de apoyo se averió y dejó sin repuestos a los coches durante el resto de la carrera. El coche 212 fue el primero en caer al tener un percance en unas dunas, dejando al 211 sólo para luchar hasta el final, logrando la victoria entre los diésel y la novena plaza de la general. Ambos coches se retiraron de la competición tras la carrera, siendo donado a la Salvador Claret el número 211, una colección privada de coches y museo automovilístico en el sur de Girona, permaneciendo allí tres décadas, mientras que se desconoce el paradero del número 212.
 
 

A poco de cumplir el 30 aniversario de aquella victoria, el destino quiso que los técnicos del NTCE vieran unas imágenes de tan mítico Patrol, concretamente en febrero de 2014. Así que estando tan ‘cerca’ de la fecha, contactaron con el museo para que devolvieran el coche al NTCE. En mayo de 2014 el coche se marchaba en dirección a las instalaciones del Centro Técnico de Nissan en España y se comenzó con el trabajo. Juan Villegas, técnico del NTCE e integrante del equipo de restauración comentaba lo siguiente:

 


‘El motor se encontraba en un estado terrible. No se podía poner en marcha y muchas piezas estaban muy corroídas. Además el eje delantero estaba bastante dañado.

 

Queríamos que el coche fuera preciso en todos los aspectos, y tuvimos suerte de conseguir los antiguos diseños y manuales de servicio del NTCE. Realizamos todos los ajustes para dejar la misma configuración que la del Paris-Dakar. ‘



Fueron un total de ocho personas las que formaron el equipo de restauración que invirtieron su propio tiempo libre por las tardes y durante los fines de semana. Puede parecer mentira con las unidades que todavía hay circulando por España y todos los Patrol que todavía se pudren en los desguaces, pero tuvieron que buscar piezas por toda Europa y contactaron con todos los concesionarios Nissan para que echaran un ojo en los almacenes por si había alguna pieza antigua. Mientras tanto, algunos componentes se compraron de segunda mano y otros fueron restaurados.
 
 

El Nissan Patrol ‘Fanta Limón’ se terminó en el mes de noviembre de 2016 y volvió a pisar las dunas del Sahara para las fotos que ilustran el texto, siendo un acontecimiento especialmente emotivo para el equipo. El coste de la restauración ha sido asumido por Nissan en su totalidad, en el marco de su fondo de ‘Innovación de Rendimiento’, unos fondos que se destinan cada año a proyectos que buscan hacer realidad el lema de la marca: ¡Innovation that Excites’.

 

Juan Villegas también comentó:

 


‘El espíritu de innovación que impuso a Nissan a participar en el París-Dakar de 1987 nos ha envuelto a lo largo de todo este proyecto. Nos sentimos inspirados por el recuerdo de ese equipo, que decidió participar en la carrera más difícil del mundo y consiguió tanto éxito.’

 
 

Como curiosidad y a modo de comparación con las espectaculares máquinas actuales, el Patrol ‘Fanta Limón’ partía de un modelo de producción convenientemente acondicionado para la prueba, con el motor diésel de cuatro cilindros, 2.800 centímetros cúbicos y turbo, con 146 CV capaces de lanzar los 1.600 kg del coche hasta los 150 km/h. Hoy diríamos que es un derivado de serie si lo ponemos al lado de cualquiera de los prototipos que compiten oficialmente en el Dakar.


Javi Martín