Viene esto a cuento a raíz del follón que hay montado en el mundo de los raids tras la creación de las “Dakar Series”, lío tremendo al que se podría aplicar el viejo adagio castellano, que como el perro del hortelano, “ni come ni deja comer”. Me explico: El Dakar ha sufrido un revés terrible con su forzada anulación. Pero la organización se ha revuelto y ha presentado un plan de futuro que demuestra su vitalidad y que yo he alabado en anteriores artículos.
Hasta aquí, ¡chapeau!. Lo que ya no es tan correcto es que programe la primera cita de las “series” coincidiendo con las fechas de celebración del Rally de Túnez. Es obvio que la anulación del Dakar beneficiaba directamente al de Túnez. También lo es que era una ocasión espléndida para destacar, después de muchos años de organizar una magnífica carrera, siempre eclipsada por la arrasadora repercusión y el carisma del Dakar. Es verdad, pero también es verdad que en la anulación del Dakar no han tenido nada que ver los organizadores del Rally Optic 2000 de Túnez. Y que resulta totalmente legítimo intentar aprovecharse de las circunstancias. Y justo ahora que tenían su oportunidad, que han ampliado su carrera a nueve etapas, con cuatro de ellas en Libia, que han incluido una etapa maratón; justo ahora va el Dakar y ofrece la carrera de Hungría en las mismas fechas y con la inscripción gratuita a todos los que lo estuvieran en el Dakar, creando un monumental enredo y obligando a pilotos y equipos a elegir entre disputar una carrera de compensación -que seguramente estará muy lejos de lo que es un gran raid, pero, eso sí, con ventajas económicas-, o correr una clásica africana de reconocido prestigio, ampliada y mejorada. ¿Ventajas? La verdad, no soy capaz de ver ninguna. ¿Pegas? Todas. En primer lugar, la concurrencia se va a dividir obligatoriamente, con lo que se va a restar gran parte del interés deportivo. Por otra parte, la atención de los medios de comunicación también deberá dividirse entre dos eventos, cuando creo que este año “el Túnez” podría haber disfrutado de más repercusión que nunca, pues el público se ha quedado con ganas de África, y el Dakar seguiría teniendo su legendaria capacidad de convocatoria para todo lo que organice. Al final perdemos todos, que es lo que ocurre cuando uno está más pendiente del plato del vecino que del propio. Por el momento, en el mundillo de los raids, está todo el personal hecho un lío. Los que se han inscrito en una de las carreras, pensando en si no se habrán equivocado, y los que aún no lo han hecho, intentando recabar información para aclararse y decidirse por la mejor opción...
Tampoco falta quien, harto de líos y con el momento económicamente delicado que se nos viene encima, decide pegarle patada al botijo y quedarse en casa.
¡Estupendo!
Palmarés deportivo de Fernando Gil