Cuando nos adentramos por primera vez en el mundo del 4x4, posiblemente no tendremos bien definido el uso y tipología del todoterreno a utilizar.
En principio pensaremos en un 4x4 que nos sirva para todo, incluso como único coche, tanto para el ocio como para el uso cotidiano.
Realizamos nuestras primeras excursiones campestres con más miedo que vergüenza, intentando no dañar el coche, salir airosos de pasos que para nosotros parecen complicados,... etcétera.
No se debe salir solo y menos cuando somos primerizos, así que posiblemente lo haremos con algún amigo o gracias a Internet con alguien conocido en algún foro.
Con el tiempo iremos perdiendo el miedo que teníamos al principio, vamos tomando conciencia de las posibilidades de nuestro 4x4, aprendemos a franquear diferentes obstáculos. Nos divertiremos mucho en zonas de barro con nuestras ruedas se serie, patinando de aquí para allá, embarrándonos y haciendo unas risas con los amigos. En los cruces de puentes, tenemos que valorar mucho el paso y tener muy claro por dónde tenemos que atacar o tener la inercia suficiente para no quedarnos ahí.
Superado el primer obstáculo, más adelante pensaremos que sería bueno cambiar los neumáticos a nuestro todoterreno (para ganar más agarre en el campo), y adquiriremos unas ruedas más adaptadas al medio que tanto nos hace disfrutar. Claro, al cambiar la rueda valoraremos la posibilidad de montar una medida más grande, para así ganar un poco de altura. Caeremos en la cuenta de que para poner una medida más grande, posiblemente tengamos que elevar un poco la suspensión. Lo más común será no elevarlo demasiado, para no complicarnos la vida con homologaciones, proyectos ITV y demás papeleos.
Continuaremos saliendo al campo y comprobaremos la mejora de rendimiento de nuestro 4x4 con las nuevas ruedas: donde antes con un poco de barro te deslizabas, ahora tendrás un agarre extraordinario, los pasos que antes eran complicados ahora no lo serán tanto.
Posiblemente el siguiente paso será instalar un snorkel para evitar desgracias en algún vadeo y ya puestos pensaremos que sería bueno instalar un bloqueo en el diferencial, para evitar quedarnos colgados en los cruces de puente.
Seguiremos saliendo al campo, en esos cruces de puente que antes teníamos que pensar muy bien cual sería nuestra trazada, tomaremos la inercia suficiente para pasar, con nuestras mejoras de ruedas, más altura, bloqueos… Ahora lo superaremos sin mayor dificultad.
Aunque ya tenemos un 4x4 bien preparado, pensaremos que llega el momento de hacer una modificación seria de la suspensión, y nos dispondremos a montar muelles mucho más largos con sus amortiguadores correspondientes para no tener que descolgar la rueda y disponer de mayor tracción. Así que nos meteremos en proyectos de ingeniero, homologaciones y la ITV correspondiente. Esto supondrá tiempo y mucho dinero.
Y creeremos que ahora ya tenemos el coche definitivo; posiblemente será así, ya no hay obstáculo que se nos resista, franqueamos cualquier cosa que se nos ponga por delante. No tendremos que pensar cómo pasarlos, con qué inercia, nada,… todo lo hace el coche con su gran altura libre, grandes recorridos de suspensión y nuestros bloqueos.
Esto supone que buscaremos situaciones más extremas para encontrar diversión.
Pues bien, ahora llega la pregunta del millón:
¿Cuánto más preparamos nuestro 4x4 menos diversión tenemos en el campo? ¿Realmente merece la pena invertir un dineral en preparar nuestro coche y franquear todos los obstáculos sin enterarnos?
Carlos Marchante experto y colaborador con www.el4x4.com